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El duelo no tiene una fecha de caducidad

El duelo no tiene una fecha de caducidad

En el proceso del duelo no existen recetas mágicas que permitan superar la pérdida de un ser querido de manera inmediata, y es que este proceso es extremadamente complejo y diferente para cada individuo. En efecto, el duelo no tiene una fecha de caducidad, ya que el tiempo que se necesita para superarlo es único para cada persona y depende de factores muy diversos, tales como la relación que se tenía con el fallecido, las circunstancias de la muerte, la personalidad de la persona afectada, entre otros.

En consecuencia, es esencial comprender que el duelo no se trata de un evento puntual que empieza y acaba sino de un proceso continuo de aceptación y adaptación que se prolonga a lo largo del tiempo. Es decir, no se trata de algo que pueda superarse de la noche a la mañana, sino que suele ir acompañado de altibajos emocionales que pueden durar meses, años, incluso toda una vida.

En este artículo, en calidad de experto en duelo, no busco ofrecer una solución definitiva para superar el dolor de la pérdida de un ser querido, sino más bien ofrecer una guía orientativa que permita transitar el proceso del duelo de manera más eficaz.

¿Qué es el duelo?

Antes de continuar es esencial definir qué es el duelo. El duelo es la respuesta emocional y el proceso psicológico que se vive ante la pérdida de un ser querido. El duelo más común ocurre tras la muerte de algún miembro de la familia o amigo cercano. No obstante, el duelo también puede ocurrir después de la ruptura de una relación significativa.

El duelo en etapas

Aunque el duelo puede tener diferentes manifestaciones, en general se consideran las siguientes etapas para su superación:

1. Negación y shock

Es habitual que en los primeros momentos después de la pérdida se experimente un estado de shock y se niegue la dolorosa realidad. Incluso puede dar lugar a alucinaciones o la aparición de la sensación de que el fallecido está vivo.

2. Ira y enfado

En este momento, la persona puede sentirse furiosa y buscar culpables de la muerte, incluso lejos de la situación que causó el deceso.

3. Negociación

Es desde este período donde se comienza el proceso de aceptación de la pérdida. Se comienza a negociar con el eje de la vida, buscando razones y aceptando la realidad de la muerte del ser querido.

4. Depresión

Comienza el sentimiento de tristeza profunda, desesperanza y desmotivación, donde la persona se siente abatida, cansada, con poco apetito e insomnio.

5. Aceptación

Finalmente, la persona se adapta a la realidad y ve la muerte de manera differente.

6. Dolor continuo

Aun después de haber llegado al estadio de aceptación, un individuo puede tener dolor y tristeza relacionados al fallecimiento del ser querido.

Tips para sobrellevar el duelo

- Busca ayuda profesional: Un especialista en psicología o psiquiatra es imprescindible para sobrellevar el duelo.

- Participa en grupos de ayuda: Los grupos de apoyo ayudan a encontrar individuos en las mismas circunstancias que pueden entenderla mejor.

- No evites las emociones: Es importante no suprimir los sentimientos, aun cuando estos sean negativos.

- Trata de encontrar nuevas formas de convivencia en la vida: El proceso de duelo puede ser una ocasión para reinventarse a uno mismo, dándose la oportunidad de dar un nuevo sentido a la vida.

- Tómate el tiempo que necesites: Como hemos apuntado, el duelo no tiene fecha de caducidad, así que es importante que la persona se tome el tiempo que necesite para superarlo.

- Aprende a preservar sus recuerdos: A menudo la gente que ha perdido a un ser querido busca crear formas de mantener su memoria viva, como fotográfias, vídeos, diarios, etc.

El dolor de la pérdida de un ser querido no puede ser completamente remediado, pero puede ser sobrellevado. La clave es recordar que el duelo no se trata de una fórmula que se aplica, sino de un camino particular que cada persona recorre a su propio ritmo. Lo más importante es buscar siempre ayuda y apoyo de profesionales y seres queridos, buscando un equilibrio entre el dolor de la pérdida y el disfrute de la vida en presente.